Breaking News

domingo, 26 de agosto de 2012

CARLOS IV

(Nápoles, 1748-Roma, 1819) Rey de España (1788-1808). Hijo de Carlos III y María Amalia de Sajonia, fue hombre de carácter débil, lo que se reflejó en su acción de gobierno. En los primeros años, bajo el impulso del conde de Floridablanca, continuaron tímidamente las medidas del reformismo ilustrado. 

El sucesor de Floridablanca, el conde de Aranda, propugnó una política de neutralidad respecto a la Revolución Francesa, pero su caída, en noviembre de 1792, puso el gobierno en manos de Godoy, un joven guardia de corps favorito de la reina, de quien se decía que era su amante. En 1793 declaró la guerra a Francia, que acabó con la derrota española y la firma del tratado de Basilea (1795), hecho que provocó un cambio de orientación de la diplomacia de España que se alió con su antiguo enemigo francés (tratado de San Ildefonso de 1796) y entró en guerra con Gran Bretaña. Las presiones de Napoleón llevaron a Carlos IV a enfrentarse a Portugal, conflicto en el que se apoderó de la plaza de Olivenza. La paz de Amiens de 1802 supuso un breve paréntesis en las hostilidades con los ingleses y la recuperación de Menorca. Pero dos años después se reanudó la guerra y llevó al desastre de Trafalgar (octubre de 1805). 

La bancarrota en que quedó sumido el país provocó el descrédito de Godoy y la conspiración para hacer rey al príncipe de Asturias. En febrero de 1808, las tropas francesas entraban en España, y meses después estallaba el motín de Aranjuez, que obligó a Carlos IV a abdicar en su hijo Fernando. Aquél buscó el apoyo de Napoleón, quien hizo llamar a Fernando VII a Bayona, donde consiguió que le devolviera la corona a su padre, pero sólo para hacer que éste se la cediese a continuación al emperador francés. Luego, Carlos marchó al exilio, donde murió, pues Fernando VII, ya rey nunca le permitió regresar a España.