Breaking News

jueves, 29 de noviembre de 2012

CLAUDIO I TIBERIO CLAUDIO NERÓN DRUSO GERMÁNICO

(Lyon, 10 a.C.-Roma, 54 d.C.) Historiador y emperador romano. Subió al trono en el 41, cuando tenía más de cincuenta años; hasta ese momento había permanecido apartado de la política y las intrigas de la corte debido a su carácter retraído y al hecho de que era tullido de nacimiento, por lo que la familia imperial lo había mantenido en un segundo plano. 

Claudio era además un erudito, autor de una Historia de Etruria y otra de Cartago, dos pueblos considerados «malditos» por la historiografía tradicional romana; tan peculiar afición y tan poco atractivos temas de estudio no debieron de hacer otra cosa que reforzar la percepción de sus contemporáneos de que se trataba de un excéntrico. Convertido en emperador por la guardia pretoriana, trató de estabilizar la institución imperial, respetando al Senado, y así reorganizó las finanzas y el correo e incrementó la burocracia del imperio, que quedó en manos de los libertos de la casa imperial. 

Este hecho provocó muchas tensiones con el Senado, que veía la ascensión de éstos como un atentado contra las atribuciones de las clases senatoriales y ecuestres. En otro orden de cosas, Claudio, buen conocedor de la historia de Roma, intentó llevar a cabo una política de integración de las élites gobernantes de la Galia en el Senado, cosa que volvió a atraerle las iras de éste, descontento ante la entrada de aquellos «bárbaros» en una institución tan genuinamente romana. 

Estas tensiones se tradujeron en diversas rebeliones, como la del legado de Dalmacia, y en conjuras como la de la propia esposa del emperador, Mesalina, que fueron, sin embargo, rápidamente sofocadas. La política exterior de Claudio se centró en la ocupación efectiva de Britannia (43 d.C.), a cargo de Plaucio Silvano, en cuyas operaciones iniciales estuvo presente el emperador. La muerte de Claudio está envuelta en misterio, ya que se cree que fue causada por su segunda esposa Agripina, quien lo habría envenenado para asegurar el ascenso al trono de su hijo Nerón, fruto de un anterior matrimonio de ella, en perjuicio de Británico, hijo del emperador y de Mesalina.