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lunes, 4 de febrero de 2013

HERNÁN CORTÉS

(Medellín, España, 1485-Castilleja de la Cuesta, id., 1547) Conquistador español. Nacido en el seno de una familia hidalga, aunque de escasos medios económicos, a los catorce años fue enviado a estudiar leyes a Salamanca, ciudad que abandonó dos años más tarde, guiado por su afán de aventuras. Tras varios intentos fallidos, por una parte, de embarcar para las Indias, y, por otra, de participar en las campañas de Gonzalo Fernández de Córdoba en Italia, en la primavera de 1504 zarpó hacia la isla de La Española, donde se instaló como plantador y funcionario colonial. 

En 1511 participó en la expedición de conquista de Cuba dirigida por el gobernador Diego Velázquez, de quien recibió tierras y esclavos en la isla, en la que llegó a ser nombrado alcalde de Santiago de Baracoa. Encarcelado por el gobernador, acusado de conspiración, y tras haberse reconciliado luego con él, en 1518 Velázquez le confió el mando de una expedición a la península del Yucatán. 

Relevado al poco tiempo, en febrero de 1519 Cortés se hizo clandestinamente a la mar con una fuerza de 550 hombres, 11 barcos, 16 caballos y 14 cañones. Una vez en tierra, los españoles sometieron con facilidad a los mayas de la zona de Tabasco, quienes les ofrecieron ricos presentes y diversas mujeres, entre las que se encontraba Malinche, o doña Marina, futura amante, intérprete y consejera del conquistador; éste fundó poco después la ciudad de Villarrica de la Veracruz, donde se hizo investir capitán general, en un acto de clara insubordinación respecto al gobernador de Cuba. 

En agosto, después de hundir su flota para evitar deserciones en sus escasos efectivos, Cortés decidió adentrarse en el Imperio Azteca y avanzar sobre la capital, Tenochtitlán (actual Ciudad de México), ayudado por los tlaxcaltecas, un pueblo enemigo de los aztecas. En noviembre, los españoles fueron acogidos pacíficamente en Tenochtitlán por el emperador Moctezuma II, convencido de que Cortés era el dios Quetzalcóatl, pero ante el recelo de la población indígena, el conquistador tomó como rehén al soberano azteca y le obligó a reconocerse vasallo del rey de España. 

Unos meses más tarde, en abril de 1520, Cortés tuvo que dejar la capital para salir al encuentro de la expedición enviada contra él por Velázquez, cuyos hombres pasaron a engrosar sus fuerzas tras ser derrotados. De regreso en Tenochtitlán, tuvieron que hacer frente a una sublevación azteca –en el transcurso de la cual murió Moctezuma– y retirarse de la ciudad, acción en la que sufrieron numerosas bajas (la Noche Triste, 30 de junio-1 de julio), aunque a los pocos días lograron rehacerse y vencer a los indígenas en Otumba. En agosto de 1521, al cabo de cuatro meses de asedio, Cortés reconquistó Tenochtitlán a pesar de la tenaz defensa que opuso el nuevo emperador Cuauhtémoc, y puso fin al Imperio Azteca. Al año siguiente, el conquistador extremeño fue nombrado gobernador y capitán general de Nueva España (México) por el soberano Carlos I, después de lo cual incorporó Honduras y Guatemala a la Corona española (1524-1526). 

Sin embargo, acusado de varios delitos por el Consejo de Indias, en 1528 hubo de volver a España para defenderse ante el rey, quien, además de concederle el título de marqués del Valle de Oaxaca, lo confirmó en el cargo de capitán general, pero no en el de gobernador. De regreso en Nueva España, se estableció en Cuernavaca, desde donde exploró el área del golfo de California (1535). En 1540 se desplazó de nuevo a España para obtener más honores del monarca y participó en la expedición a Argel de 1541. Ante la indiferencia de la corte, decidió retornar a las Indias, pero emfermó y falleció, el 2 de diciembre de 1547, mientras se dirigía a Sevilla con el propósito de embarcar.  «En circunstancias especiales, el hecho debe ser más rápido que el pensamiento.»