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jueves, 5 de septiembre de 2013

FERNANDO II EL CATÓLICO

(Sos, España, 1452-Madrigalejo, id., 1516) Rey de Aragón (1479-1516) y rey consorte de Castilla (1474-1516). Hijo de Juan II de Aragón, en 1469 casó con Isabel de Castilla, en una maniobra política dirigida a reforzar la posición de ambos contrayentes. El enlace sirvió para establecer una nueva organización de los reinos de Castilla y Aragón, que seguían manteniendo sus propias leyes, así como sus instituciones de autogobierno, pero que eran administrados indistintamente por ambos, ya que Fernando e Isabel firmaban siempre conjuntamente sus documentos oficiales ( de aquí la leyenda de su escudo: «tanto monta»). Fernando logró defender los derechos de su esposa con brillantez en el campo de batalla, derrotando a los partidarios de Juana la Beltraneja, hija de Enrique IV, que era tildada de ilegítima, en Toro y Albuera en 1476. A continuación, Isabel y Fernando dirigieron su atención al reino de Granada, en cuya conquista empeñaron sus esfuerzos durante once años (1481-1492). Aprovechando las rencillas internas del reino musulmán, Fernando fue capaz de oponer sagazmente a los diferentes bandos en litigio, de forma que los cabecillas granadinos nunca pudieron ofrecer una resistencia unificada. 

Otros campos de lucha de Fernando fueron Italia, donde se opuso con éxito a los intentos franceses de apoderarse de Nápoles; el norte de África, que fue escenario de diversas operaciones militares castellanas; el Rosellón, que consiguió recuperar por la vía diplomática; y Navarra, de la cual se apoderó en 1512. Aparte del descubrimiento de América en 1492, en el terreno internacional se caracterizó por la voluntad de aislar diplomáticamente a Francia. Tras la muerte de Isabel en 1504, la regencia de Castilla pasó a manos de Felipe el Hermoso, y Fernando, a causa de la poca simpatía que tenía a su yerno, se retiró a Aragón, donde contrajo matrimonio con Germana de Foix, con la cual tuvo un hijo que murió muy joven, por lo que no se rompió la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Tras la muerte de Felipe, Fernando volvió a hacerse cargo del gobierno de Castilla, en calidad de regente de su nieto, el futuro Carlos V.