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jueves, 5 de septiembre de 2013

FERNANDO III EL SANTO

(Valparaíso, actual España, 1199-Sevilla, 1252) Rey de Castilla (1217-1252) y de León (1230-1252). Hijo de Alfonso IX de León y de Berenguela, hermana y sucesora de Enrique I de Castilla, la cual, en 1217, le cedió sus derechos sobre la Corona castellana. A fin de consolidar su poder, Fernando III tuvo que vencer la oposición de Álvaro Núñez de Lara y hacer frente a las pretensiones de su padre sobre Castilla, conflicto que resolvió el tratado de paz de Toro (1218). Tras acabar con los interminables enfrentamientos nobiliarios y pacificar las tierras castellanas, el soberano aprovechó la crisis del poder almohade para iniciar el avance cristiano sobre el valle del Guadalquivir, tomando Andújar, Martos y Baeza (1225). 

A la muerte de su padre, en 1230, Fernando III consiguió que sus hermanastras, Sancha y Dulce, le cedieran sus derechos al trono leonés y se convirtió en rey de León. De esta manera, los reinos de Castilla y León, separados por el testamento de Alfonso VII (1157), quedaban definitivamente unidos. Desde entonces, el soberano dedicó todos sus esfuerzos a la conquista y repoblación del norte y el oeste de Andalucía, sometiendo Úbeda (1233), Córdoba (1236), Jaén (1246) y Sevilla (1248). Paralelamente, su primogénito, el futuro Alfonso X, después de firmar el tratado de Almizra con Jaime I de Aragón (1244), ocupaba el reino sarraceno de Murcia y tomaba Cartagena (1246), victoria que proporcionó a los castellanos una salida al Mediterráneo. A la muerte de Fernando III, acaecida en 1252, la presencia musulmana en la península Ibérica había quedado reducida al reino de Granada, convertido en un Estado vasallo de Castilla. Debido a su decisiva contribución al proceso de reconquista, que entendió en un sentido tanto político como religioso, el monarca castellano fue canonizado en 1671.