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viernes, 29 de noviembre de 2013

JOSEF MENGELE

Josef Rudolf Mengele /ˈjoːzəf ˈmɛngələ/, (Günzburg, Baviera; 16 de marzo de 1911 – Bertioga, Brasil; 7 de febrero de 1979) fue un médico, antropólogo y criminal de guerra nazi, especialmente reconocido por sus experimentos con detenidos en el campo de concentración y exterminio de Auschwitz, Polonia.

Sus conocimientos en Anatomía, Cirugía, Genética, Enfermedades, Tratamientos, entre otros aspectos, en su facultad de profesional de Medicina, los aplicó analizando, estudiando, torturando y ejecutando a miles de prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial. Es por ello por lo que, tras conocerse estos crímenes, se le apodó "El ángel de la muerte".

Infancia y juventud
Josef Mengele fue el mayor de los tres hijos de Karl Mengele (1881-1959) y su esposa Walburga (fallecida en 1946), unos acaudalados industriales de la ciudad de Günzburg (Baviera). Sus hermanos menores fueron Karl Mengele (1912–1949) y Alois Mengele (1914–1974). Adoraba a su madre entrañablemente, a pesar de ser ésta muy severa y estricta; sin embargo, mantenía cierta distancia con su padre.

Estudió Medicina y Antropología en las universidades de Múnich y Frankfurt.

En 1933, Karl Mengele, nazi acérrimo, ofreció su taller industrial a Adolf Hitler para que éste pronunciara un discurso en Günzburg; por estos servicios, Karl Mengele recibió amplias facilidades económicas para hacer crecer su negocio.

Dos años después 1935 Mengele se doctoró en Antropología por la universidad de Múnich con una tesis doctoral sobre las diferencias raciales en la estructura de la mandíbula, bajo la supervisión del profesor Theodor Mollison. A continuación viajó a Fráncfort del Meno, donde trabajó como ayudante de Otmar von Verschuer en el Instituto de Biología Hereditaria e Higiene Racial de la Universidad de Fráncfort. En 1938 se doctoró en medicina con una tesis doctoral titulada Estudios de la fisura labial-mandibular-palatina en ciertas tribus.

Josef Mengele, a partir de las convicciones de Otmar von Verschuer, se convirtió en un antisemita acérrimo, convencido plenamente de la superioridad de la raza aria y que prodigaba un absoluto desprecio por el judío.

La incumbencia de Mengele como médico estaba orientada al estudio genético-racial más que a la medicina curativa.

Josef Mengele pertenecía a las juventudes hitlerianas cuando se incorporó a las SA en el momento que éstas estaban a punto de desaparecer como grupo armado, por lo que tuvo que renunciar. Luego intentó incorporarse a las SS; inicialmente no tuvo éxito, aunque lo consiguió tres años después.

Se casó en 1939 con Irene Schönbein, una hermosa y educada dama de religión luterana y tuvo un hijo llamado Rolf Mengele.

Trayectoria nazi
En 1932, a la edad de 21 años, Mengele se afilió a Casco de Acero, Liga de los soldados de vanguardia (Stahlhelm, Bund der Frontsoldaten), asociación nazi que se incorporó a la Sturmabteilung (SA) en 1933 y que Mengele abandonó poco después alegando problemas de salud. Se afilió al partido nazi en 1937 y en 1938 entró en la Schutzstaffel (SS). Entre 1938 y 1939 sirvió durante seis meses en un regimiento de infantería ligera de tropas de montaña. En 1940 fue destinado a la reserva del cuerpo de médicos, comenzando un período de tres años en el que serviría en una unidad Waffen SS, la 5ª División Panzergrenadier SS Wiking. En 1942, en Rostov, resultó herido en una pierna en el frente ruso y fue declarado no apto para el combate. Gracias a su comportamiento brillante frente al enemigo en el frente oriental fue ascendido al rango de SS Hauptsturmführer (Capitán). Fue re-asignado entonces como Lagerarzt, médico de campo de concentración.

«El ángel de la muerte» de Auschwitz
Mengele fue enviado al campo de concentración de Auschwitz en sustitución de otro doctor que había caído enfermo. El 24 de mayo de 1943 se convirtió en el oficial médico del llamado campo gitano, una parte de Auschwitz-Birkenau, que administraba el KZ para entonces Rudolf Höß.

Consecuentemente, Mengele se convirtió en el oficial médico en jefe del principal campo de enfermería de Birkenau. Sin embargo, no fue el oficial médico en jefe de Auschwitz; por encima en la jerarquía se encontraba el médico de guarnición Eduard Wirths.

Fue durante su estancia de 21 meses en Auschwitz cuando el doctor Mengele alcanzó la fama, ganándose el apodo de el "Ángel de la muerte". Cuando los vagones de tren repletos de prisioneros llegaban a Auschwitz II (Birkenau), con frecuencia Mengele esperaba en el andén junto a otros médicos para seleccionar a los más aptos para el trabajo y la experimentación, así como quiénes serían enviados inmediatamente a las cámaras de gas.

Mengele se paraba en una rampa frente a las filas e indicaba con un gesto de la mano quién moría y quién vivía: a la derecha iban los ancianos, niños, mujeres embarazadas e incapacitados; a la izquierda iban las mujeres jóvenes y hombres de evidente buen estado de salud. Los que quedaban en la fila de la derecha iban directamente a las cámaras de gas.

Los supervivientes de este campo de concentración que conocieron a Mengele lo describían como un oficial impecablemente aseado, muy apuesto y perfumado, de gestos aristocráticos y poseedor de una extraña mezcla de condescendencia y una ferocidad morbosa ante el poder de decidir quién vivía o moría. Una característica distintiva de Mengele era un notorio espacio interdental entre los dientes superiores frontales.

Muy pocas veces Mengele demostró humanitarismo respecto de alguno de los condenados, e incluso mató personalmente a algunos cautivos por desobedecer las reglas.

Mengele se mostró particularmente duro con aquellas internas que quedaban embarazadas de los guardias. Madre e hijo (nacido o nonato), iban inexorablemente a la cámara de gas.

Muchas veces, en los vagones en que se traía a los condenados quedaban cadáveres de madres con sus hijos aún vivos en brazos. Mengele ordenaba lanzar esas criaturas directamente al horno de la lavandería, para que sirvieran de combustible. Más tarde cambió de actitud: permitió a las embarazadas dar a luz, pero los bebés nacidos eran confiscados para ir a dar a una sala de experimentación en otro lugar del campo de concentración.

En muchos casos Mengele ordenó que a la madre parturienta se le vendase el pecho para que no amamantara a su bebé. Recopilaba datos sobre la muerte por inanición de los infantes.

Mengele explicaba a otros colegas su actitud:

-" Cuando nace un niño judío no sé qué hacer con él: no puedo dejar al bebé en libertad, pues no existen los judíos libres; no puedo permitirles que vivan en el campamento, pues no contamos con las instalaciones que permitan su normal desarrollo; no sería humanitario enviarlo a los hornos sin permitir que la madre estuviera allí para presenciar su muerte. Por eso, envío juntos a la madre y a la criatura."-

Los experimentos
Los gemelos resultaban particularmente interesantes para Mengele. Dicho interés radicaba en las profundas influencias inculcadas por Otmar von Verschuer y Ferdinand Sauerbruch del Instituto Kaiser Wilhelm de Genética y Eugenesia, donde adquirió los conceptos de herencia y raza pura y el problema judío era el núcleo de las discusiones.

Mengele, siguiendo los pasos de Von Verschuer, había desarrollado un fuerte interés por los gemelos como una fuente de información acerca de estos conceptos, por tanto, cuando supo que Auschwitz era su destino, no pudo ocultar su satisfacción, pues el campo de concentración era para él un laboratorio lleno de judíos con los que experimentar.

A partir de 1943, los gemelos eran seleccionados y ubicados en barracones especiales. Cuando en la rampa de selección localizaba gemelos, para éstos constituía una esperanza de alargar la vida el pertenecer a esa condición. Los gemelos eran ubicados en un recinto especial y eran tratados algo mejor que los demás internos. Prácticamente todos los experimentos de Mengele carecían de valor científico, pero fueron financiados por el gobierno nazi. Incluyeron, por ejemplo, intentos de cambiar el color de los ojos mediante la inyección de sustancias químicas en los ojos de niños, amputaciones diversas y otras cirugías brutales y, documentado al menos en una ocasión, un intento de crear siameses artificialmente mediante la unión de venas de hermanos gemelos (la operación fue un fracaso y el único resultado fue que las manos de los niños se infectaron gravemente). Las personas objeto de los experimentos de Mengele, en caso de sobrevivir al experimento, fueron casi siempre asesinadas para su posterior disección.

Mengele extraía los ojos a sus víctimas y los colocaba en una pared como un muestrario de las variedades heterocromas que existían. Intentó también por la vía química cambiar el color de pelo de los internos mediante la aplicación de dolorosas inyecciones subcutáneas y en algunos casos realizó castraciones y experimentos en la médula espinal dejando paralizados a los intervenidos.

En cooperación con otros médicos, Mengele intentó también buscar un método de esterilización masiva; muchas de las víctimas fueron mujeres a las que se les inyectaban diversas sustancias, sucumbiendo muchas de ellas o quedándose estériles en muchos otros casos.

En otras ocasiones realizaba experimentos sumergiendo en agua helada a internos fuertes para observar sus reacciones ante la hipotermia.

El médico Sigmund Rascher de la Luftwaffe, en algunos experimentos sometía a personas a cambios de presiones extremos. Los individuos perecían en medio de horrorosas convulsiones por excesiva presión intracraneal. Rascher fue el equivalente de Mengele en el campo de la experimentación con humanos, pero con fines militares. Su perversidad anduvo a la par con este último, pero su historia y final fueron muy distintos.

Mengele también realizó experimentos con gitanos y judíos que tenían deformidades, enfermedades hereditarias (enanismo, síndrome de Down), siameses e incluso con mellizos, viviseccionándolos y sumergiendo luego sus cadáveres en una tina con un líquido que consumía las carnes, dejando libres los huesos. Los esqueletos eran enviados a Berlín como un macabro muestrario de la degeneración física de los judíos.

Otra de sus líneas de investigación fue el virus etno-específico.

Mengele llegó a tener una colección particular de condenados especialmente escogidos para servir en sus ensayos, el trato recibido no era mejor que el de los condenados a las cámaras de gas.

En 1944, Mengele deseaba un cambio: aunque estaba orgulloso de sus experimentos, pretendió ascender en el escalafón de las Waffen SS haciéndose evaluar por un inspector.

El informe emitido por un coronel SS destacaba la personalidad, profesionalidad y celo del deber de Mengele, que le daban méritos para un ascenso y un nuevo puesto. Sin embargo, por motivos desconocidos, nunca se le reasignó de Auschwitz.

Mengele hizo en una ocasión cargar un vagón de tren con unos cajones que los internos notaron "demasiado pesados para su volumen". Los cajones iban dirigidos a Günzburg y algunos internos dedujeron - correctamente - que los cajones contenían lingotes de oro, provenientes de las extracciones dentales de las víctimas del campo. Éste fue uno de los primeros indicios de que Mengele había presentido el fin de la Alemania Nazi.

Hipótesis
En los años 2000 se descubre que el poblado brasileño de Cândido Godói tiene el mayor índice de gemelos de todo el mundo. En el libro de investigación del argentino Jorge Camarasa, El Ángel de la Muerte en Sudamérica, se habla de que este médico llegó en 1963 para seguir con sus experimentos. (aparentemente en este pueblo el boom de los gemelos es sólo por la propia genética, se realizaron investigaciones científicas que refutan el hecho que de haya sido Mengele el causante de este suceso, para más información pueden ver el documental "Los gemelos de Mengele")

Evasión
El 26 de noviembre de 1944, Richard Baer, comandante de Auschwitz, recibió el extraño comunicado de desmantelar la instalación decayendo el ritmo de exterminio del campo. La orden provenía directamente de Heinrich Himmler, a muchos les causó sorpresa la situación.

23 días atrás Mengele se había parado en la rampa de selección y había enviado su última selección a las cámaras. Para él la orden no lo extrañó, pues suponía que Alemania perdería la guerra.

Mengele abandonó el campo el 17 de enero de 1945, durante la evacuación del campo, diez días antes de la liberación del campo por parte del Ejército Rojo. Se dirigió al campo de concentración de Gross-Rosen, pero este campo había sido cerrado en agosto de 1944 y en abril de 1945 huyó hacia el oeste camuflado como un miembro de la infantería regular alemana con identidad falsa, pero fue capturado.

Fue prisionero de guerra, cerca de Núremberg hasta que resultó liberado por los aliados, que desconocían su identidad.

Durante los juicios de Núremberg no se mencionó a Josef Mengele como genocida.

En la impunidad
Se han trazado muchas conjeturas sobre la huida de Mengele, llegando a atribuírsele a una muchacha judía la colaboración en ella.

Tras esconderse algún tiempo en Günzburg y luego en Baviera, Mengele partió hacia América del Sur, concretamente hacia Buenos Aires (Argentina), en 1949, donde muchos otros oficiales nazis huidos y ayudados por la organización ilegal ODESSA habían llegado y encontrado refugio. Irene no siguió los pasos de su marido y de algún modo le repudió y él y su familia se separaron.

Josef Mengele se divorció por correspondencia de su esposa Irene, la carta la traía su padre Karl quien lo visitó en la Argentina.

Como su nombre no estaba mencionado en la prensa y al parecer la cacería de nazis a él no le alcanzaría, se juzgó libre de sospecha y audazmente volvió a tomar su nombre original, se inscribió como tal en la guía telefónica de Buenos Aires e incluso viajó a Suiza a visitar a su hijo Rolf en 1956, sin que nadie siquiera sospechara de él y su pasado.

En 1958 se casó en Uruguay, más precisamente en el departamento de Colonia con Martha María Will, la mujer de su hermano Karl, que había fallecido en 1949. Ella y su hijo se mudaron a Argentina para reunirse con Mengele, aunque ambos regresaron a Europa años después.

Su familia en Alemania le respaldaba económicamente y prosperó en los años cincuenta, primero montando una tienda de juguetes y después como socio de una empresa farmacéutica, la Fadro Farm.

El acta de divorcio entre Irene y Josef Mengele fue encontrada por Simon Wiesenthal y dio luces a la dirigencia judía de que Mengele estaba vivo y además en la Argentina. Se enviaron los datos para ser corroborados por colaboradores en la Argentina y se pidió la extradición por parte del gobierno de Bonn, que fue rechazada por el gobierno argentino aduciendo que Mengele no vivía en dicha dirección.

Mengele fue advertido de esta situación y se escapó de Buenos Aires. Una de las personas que advirtieron a Mengele era Hans-Ulrich Rudel, el célebre piloto de Stuka que era cliente de la compañía de Mengele. A Rudel, sus buenas relaciones con el gobierno del Paraguay le habían permitido tener amistad con el dictador Alfredo Stroessner, presidente de esa nación, y así se permitió aceptar a Mengele en ese país.

Sin embargo, a partir de entonces Mengele vivió de manera modesta.

A pesar de los esfuerzos internacionales en rastrearle, jamás fue detenido y vivió impunemente durante 35 años bajo diversas identidades falsas. La captura de Adolf Eichmann, juzgado en Jerusalén en 1961, alimentó los miedos de Mengele y sus continuos movimientos y el Mossad le persiguió durante algún tiempo, pero los esfuerzos de Israel se dirigieron hacia la normalización de las relaciones con Paraguay y a la lucha contra enemigos más cercanos.

Increíblemente, ni el Mossad ni Wiesenthal lograron ubicarlo a pesar de que su hijo Rolf pudo visitarlo una vez e intercambiar correspondencia.

Muerte polémica
Mengele vivió en Paraguay de forma muy modesta como inquilino de la familia Auler. La empresa Mengele, en Alemania, costeó su manutención hasta 1960; sin embargo, debido a ciertos líos de faldas, problemas de carácter y, principalmente, a la persecución de Klaus Barbie, los miedos alimentaron la paranoia persecutoria de Mengele (no sin razón, pues le buscaban), y se trasladó a Brasil para vivir bajo el alero de otra familia de origen alemán, también subvencionada por la compañía Mengele, bajo el nombre de Pedro Gerhard. Luego se independizó y se trasladó a una favela, donde vivió en una modestísima cabaña.

Cuando alguna persona muy cercana le interrogaba sobre su infausto pasado, solía responder que se limitaba a seleccionar sólo a personas aptas para el trabajo y que no mató a nadie.

En 1979, su estado de salud estaba en franco deterioro y la familia alemana que le asistía lo invitó a refrescarse en una playa de pendiente muy suave, Bertioga, y Mengele accedió. Cuando algunos miembros se introdujeron en la playa, Mengele los siguió hasta alcanzar una distancia adentro del mar de unos 100 metros y de escasa profundidad y, entonces, por motivos confusos y extraños, se ahogó, a pesar de que uno de los amigos llegó pronto a darle auxilio. En cuanto a las causas de la muerte, se especuló que pudieron ser desde calambres, ataque cardíaco, mareos, hasta muerte provocada. Lo que causa extrañeza es que Mengele no sabía nadar.

Fue enterrado en un cementerio en Embu con un nombre falso, Wolfgang Gerdhard, con la asistencia de su hijo Rolf. Ningún miembro más directo de su familia asistió.

En 1985, seis años después, sus restos fueron exhumados e identificados en medio de la presión mediática por parte de Israel y los Estados Unidos, Wiesenthal y otros grupos antinazis. La identificación de los restos, si bien no fue concluyente en un cien por ciento, resultó satisfactoria para quienes lo buscaban. Un defecto dental (diastema) que poseía Mengele en sus dientes superiores frontales fue comprobado, además de coincidir en edad y estatura.

En 1992, los análisis de ADN confirmaron finalmente su identidad.

Mengele como personaje de ficción
Varias obras literarias y cinematográficas se han inspirado en la personalidad de Mengele.

Literatura
Marathon Man (1974), novela de William Goldman adaptada al cine por John Schlesinger.
Los niños del Brasil (The boys from Brazil ,1976), novela de Ira Levin adaptada al cine por Franklin J. Schaffner.
El clima del Infierno (The climate of Hell, 1978), novela de Herbert Lieberman.
Wakolda (2010), novela de Lucía Puenzo ambientada en Bariloche que trata sobre la estancia en Argentina de Mengele. Adaptada al cine por la propia autora en 2013.
«Los ojos de Sarah», relato de Sergi Bellver incluido en su libro Agua dura.

Cine
Marathon Man (estrenada en algunos países de habla española con el título El maratón de la muerte), película de 1976 dirigida por John Schlesinger, basada en la novela homónima de William Goldman y con guión del propio escritor. Los actores protagonistas fueron Dustin Hoffman, Laurence Olivier y Roy Scheider.
Los niños del Brasil (The boys from Brazil ,1978), película británico-estadounidense dirigida por Franklin J. Schaffner y protagonizada por Gregory Peck y Laurence Olivier. Basada en la novela homónima de Ira Levin.
Wakolda (estrenada en España como El médico alemán, 2013). Dirigida por Lucía Puenzo y basada en su propia novela Wakolda. Está protagonizada por Àlex Brendemühl, Natalia Oreiro y Diego Peretti.