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lunes, 8 de septiembre de 2014

GUSTAVO ADOLFO II

(Estocolmo, 1594-Lützen, actual Alemania, 1632) Rey de Suecia (1611-1632). Brillante estratega, introdujo en el ejército sueco muchas de las innovaciones que habían aparecido en los últimos años: el incremento de la artillería de campaña, las barreras de fuego móviles, las formaciones en la línea, así como la recluta de la infantería entre la población. 

De esta manera, Suecia, país relativamente poco poblado, logró levantar un poderoso y disciplinado ejército. Las primeras campañas de Gustavo Adolfo lo enfrentaron a Polonia, gobernada por su primo Segismundo Vasa. 

En 1621 se apoderó de la ciudad de Riga, uno de los principales enclaves comerciales en el Báltico, para, en 1625, penetrar en Polonia y aniquilar al ejército polaco en Wallhof. A pesar de todo, la guerra se fue prolongando hasta que en 1629, por mediación de Francia, que quería que Gustavo Adolfo luchase en Alemania contra los Habsburgo, se firmó la paz de Altmark entre los contendientes. 

En 1631, Gustavo Adolfo se adentró en Alemania al mando de un aguerrido ejército, y se enfrentó al general de la Liga Católica, Tilly, en Breitenfeld. Las nuevas tácticas dieron resultado y los suecos, gracias a su superioridad en artillería y bocas de fuego, desbarataron a las nutridas formaciones de infantería de Tilly, al tiempo que, haciendo gala de su disciplina y capacidad de maniobra, taponaron el hueco creado por la huida de sus poco fiables aliados sajones. Esta batalla cambió de golpe el cariz de la guerra, hasta entonces favorable al imperio y sus aliados católicos. 

En 1632, Gustavo Adolfo cayó sobre Baviera y la devastó, derrotando de nuevo a Tilly en el Lech. Desesperado, el emperador Fernando dio todo su apoyo a su mejor general: Wallenstein. Éste contraatacó cautelosamente con grandes fuerzas, y el sueco, sabiéndose muy alejado de sus bases, no tuvo más remedio que retirarse; pero Wallenstein cometió el error de enviar buena parte de sus efectivos a los cuarteles de invierno, ocasión que aprovechó Gustavo Adolfo para atacarle y derrotarlo en Lützen, si bien él mismo pereció en el campo de batalla.